Crear y recibir con amor
Respeto compartido
Raíces en la selva Peruana
Talento que florece
Vínculos & Comunidad
Personas que sostienen a personas
Crear y recibir con amor
Respeto compartido
Raíces en la selva Peruana
Talento que florece
Vínculos & Comunidad
Personas que sostienen a personas
Todo empezó con café y cacao
¡Hola! Soy Sulamita.
Durante la pandemia, como a muchas personas, la vida me empujó a detenerme y mirar hacia adentro. Para mí, eso significó dejar atrás una etapa de mi vida en Bolivia y volver a reconectar con mis raíces en la tierra de mi padre: Villa Rica, Oxapampa.
Vivir en la selva central por primera vez fue un desafío. Al inicio no había delivery que prometiese llegar en diez minutos o menos pero con el tiempo aprendí a resolver mis necesidades sin depender de la ciudad.
Solo con paciencia, rebúsqueda y presencia, encontré verdaderos tesoros: aceites, shampoos, cremas, velas, decoraciones y mucho más. Todo estaba ahí. Dejé atrás la ilusión de que lo esencial solo se encontraba en un mall de Lima y entendí que, en realidad, a la capital le faltaban los colores, la calidad y la riqueza que abundan en provincia.
En mis idas y venidas llevaba café y cacao para compartir con mis amistades en Lima, hasta que, poco a poco, empecé a llevar mas “cositas”.
Lo que comenzó como regalos se convirtió en pedidos. Y yo, feliz, hacía encomiendas sin darme cuenta de que YMPAKTA ya había nacido en mi corazón.
Recuerdo claramente el momento en que YMPAKTA dejó de ser un cosquilleo y se volvió una decisión.
Las ferias son parte del pulso de Oxapampa. Son espacios de comunidad, de encuentro con emprendedores feroces y profundamente admirables. Más allá del networking, de consumir o de apoyar, existe algo tangible e intangible a la vez: un espacio de amor, de intercambio genuino, de historias que se cruzan.
Miré a mi alrededor y pensé: si.
Quería inmortalizar esa experiencia. Quería que no se quedara solo en un momento, en un fin de semana, en una feria más. Quería transformarla en un espacio atemporal, accesible y vivo.
¿Y qué mejor lugar que el internet?